Erupción, de Sergio Castillo.
Una emisión violenta de energía define la palabra a esta obra del escultor chileno, que se encuentra emplazada en el parque de las esculturas. Ahí, en Pedro de Valdivia con Santa María… sí, ahí cerquita, a la vuelta de la esquina, para apreciarla y sentir ese ritmo y dinamismo.
Vi La Erupción, por primera vez en mi vida, siendo muy chica (quizás 8 años). Y fue por la tele, en un espacio dentro del programa Mazapán, donde se mostraban obras de arte. Me quedé pegada, y siendo tan niña no tenía las palabras para definirlo. Atracción, curiosidad, energía en esos palitos de colores superpuestos y estallando. Como ocupando un espacio a la fuerza. Luego, ver la obra en vivo, otra gran experiencia. Una invitación a expresarse, liberar energía o explotar como un volcán.
Castillo era un maestro de la tensión, esa que se provoca fundiendo el fierro con el espacio tridimensional, creando obras grandiosas, por su formato y su impacto. Y es bueno saber que aún quedan todos esos vestigios, infinitos en el tiempo, aunque el cuerpo ya no esté. Sergio Castillo (QEPD).
¿Y tú, qué has hecho hasta ahora?